sábado, 21 de mayo de 2016

La ortiga


jueves, 19 de mayo de 2016

300 aniversario del nacimiento de Carlos III




Baile benéfico de la Orden de Malta

Un año más la Asociación Española de la Orden de Malta organiza su baile para recaudar fondos destinados a sus obras hospitalarias. “Frente a un mundo en el que las dificultades económicas son un hecho, el llamamiento de los que sufren – los pobres, los enfermos, los sin techo, los desplazados internos, los refugiados, los discapacitados, los ancianos – se hace más urgente. Nosotros, como miembros de una orden religiosa laica con la tradición secular de asistir a los pobres y los enfermos, somos conscientes de la necesidad de atender a nuestro prójimo. Ésta ha sido nuestra misión desde nuestra fundación, y sigue siendo hoy nuestra misión y nuestro objetivo”. Frey Matthew Festing, 79° Gran Maestre.


75 Feria del Libro de Madrid


Queridos Amigos, os informo que estaré firmando ejemplares de mis cuatro novelas en la caseta de Sial Pigmalión número 196 (sombra) el domingo 5 de junio por la mañana de 11:00 a 14:30 y el lunes 30 de mayo por la tarde de 18:00 a 21:30. El domingo 12 de junio se celebrará el acto de entrega de los premios Escriduende. ¡Os espero!












El hombre invisible


El presidente Rajoy es “el hombre que espera”, descubren Lionel Barber y Tobias Buck, los periodistas de Financial Times que han pasado algunas horas con el “hombre invisible” de La Moncloa –como también lo definen–, antes de publicar esta jugosa entrevista que el martes rebotó pletórica en el patio local. Lo comparan con Wilkins Micawber, el personaje de David Copperfield que Dickens esbozó del natural de su propio padre, siempre entrampado en asuntos de deudas. Toma nota de este parentesco literario. Han tenido que venir los ingleses a ilustrarlo, siempre barriendo para casa, como desmereciendo nuestra propia genealogía, como si no tuviéramos ya nuestro Guzmán de Alfarache, nuestro Gregorio Guadaña, nuestro Marcos de Obregón, nuestro Periquillo el de las gallineras con los que entroncarle. Como Mr. Micawber, Rajoy es es “el hombre que espera”, un estoico o un budista que alcanza el conocimiento a través de la fatalidad… de los demás. Como el príncipe Siddhartha, como Marco Aurelio, como la esfinge, Rajoy contempla. Su nirvana, su aceptación, es ver caer a sus rivales, uno tras otro, sin dejar de meditar.

Micawber sabe que las deudas llevan a una gran tribulación. “Ingresar 20 libras al año y gastar 19,96, significa la felicidad. Ingresar 20 libras al año y gastar 20,6 significa la miseria”, dice el paciente inglés. En su reunión de este miércoles, la Comisión Europea debe decidir si impone sanciones a Portugal y España por incumplir ostensiblemente el objetivo de déficit indicado por Bruselas. En el caso de España, el objetivo era situar el déficit en el 4,1%, pero los políticos españoles del Estado central y las Comunidades Autónomas gastaron un 5,1% más que la riqueza producida por el país. Puedes seguir la comparecencia del presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, en la que anunciará las medidas sobre el incumplimiento de los objetivos de déficit de Portugal y España.

Wilkins Rajoy Micawber no está preocupado. Sabe que no habrá una sanción de Bruselas, o que será simbólica, o que se aplazará hasta que pasen las elecciones generales del 26 de junio. Bruselas no quiere hacer nada que dañe las expectativas electorales del PP, sabiendo que la alternativa a Rajoy sería un gobierno anti-austeridad de PSOE, Podemos, Izquierda Unida y los nacionalistas. Y es otra de las paradojas de la paciencia de Rajoy: sus deudas suelen acabar en felicidad propia y perdición de sus adversarios. Más que Mr. Micawber, su efigie es el “sí” del Magnificat: contemplar el misterio y guardarlo en su corazón.

martes, 10 de mayo de 2016

Don Miguel de Cervantes Saavedra



Un ejemplo de maltrato al talento, flagrante y penoso, es el del pobre Cervantes al que ni en vida, ni en muerte, ni a su persona, ni a sus obras hemos hecho justicia, quedando abierto un abismo entre lo que dio y lo que recibió. Tras su etapa de estudios, de soldado y de cautiverio, llevó una vida siempre a ras de la miseria, lo que convierte en milagro la ejecución de las maravillas que escribió. Es un ejemplo más de como un portentoso talento fue ignorado por los poderes políticos y económicos. El Duque de Bejar y el conde de Lemos le negaron, reiteradamente, su apoyo, aunque los hizo inmortales en sus dedicatorias. Más todavía, el personaje que él creó, Don Quijote, le ha robado la fama.

Y ahora estamos buscando sus huesos, que enterramo… en la fosa común. Lo que escribo a continuación es de mi entera cosecha y añade, todavía, más escarnio al tratamiento que le damos, pues, yo creo, que El Quijote es un libro muy poco leído y muy mal interpretado. Lo de poco leído lo digo a sentimiento y de mi propia lectura saco otras interpretaciones, además de la clásica de la ridiculización de las novelas de caballería. Seguramente el primer propósito seria ese, pero la segunda salida, en la que Don Quijote incorpora a Sancho, me da la clave de otra interpretación. Yo creo que a Cervantes se le ocurrió contrastar la personalidad y el comportamiento de dos prototipos del ser español que, para bien o para mal, han protagonizado la historia de España. Adornamos la personalidad de Don Quijote con las virtudes que querríamos ver en “lo español”, valentía, caballerosidad, generosidad, honorabilidad, entrega, altura de miras, etcétera... pero el libro no dice eso sino que describe a Don Quijote como un alienado, un hombre fuera de su tiempo, haragán, sin sentido económico ni del ridículo, entrometido, despilfarrador, crédulo hasta el desatino, que confunde sus deseos con las realidades, dueño del mando como por ley natural, amnésico de sus errores y creador de problemas en vez de soluciones. En cambio de Sancho Panza hemos hecho un personaje ridículo, creando un adjetivo, sanchopancesco, para calificar lo ignorante, pedestre, zafio y grotesco. Sin embargo, Cervantes nos lo describe, claramente, como un hombre honrado, que tiene que agarrarse a un clavo ardiendo (Don Quijote) para ganar un sustento que llevar a los suyos, ignorante pero lleno de sabiduría popular y de inteligencia natural, cuida de su amo como de un niño al que advierte, constantemente, de la suerte que van a correr al involucrarse en cuestiones imaginarias, sin embargo sufre, con él, lealmente, los catastróficos resultados. Nunca lo abandona, siempre lo respeta y aunque consciente de la superioridad intelectual que le hace reconocer la realidad y enfrentarse a ella, nunca cuestiona su autoridad. Y cuando le llega su oportunidad, no falla. Es sumamente reveladora, del pensamiento oculto de Cervantes, la aventura del gobierno de la famosa ínsula, con la que unos nobles quieren embromarlo. Sancho Panza sale, sorprendente y plenamente airoso y durante el tiempo que la gobierna deja memoria de sus aciertos y perplejos a los que le habían menospreciado.

Aquí está la clave de mi interpretación. Don Quijote es el prototipo del que nos ha gobernado casi siempre y nos ha llevado, a lo largo de nuestra historia, por ruinas, catástrofes, analfabetismos, tiranías, guerras, fanatismos y muchos etcéteras. Casi siempre, salvo en circunstancias muy raras en que se baraja radicalmente el escalafón, y Los Sanchos toman el mando haciendo avanzar y progresar a la nación. Recordemos el prodigioso reinado de Los Reyes Católicos, durante el que la Reina iba anotando, en su famosa libreta, el nombre de los Sanchos que encontraba en cualquier lugar, para encumbrarlos, sin complejos, cuando llegaba la ocasión. O la legión de Sanchos que, de espaldas a la corona, atrapada en la ratonera europea, descubrió, conquistó y colonizó un inmenso imperio que ha sido la gran aportación de España a la historia del mundo. O la de otros muchos Sanchos, dirigidos por el gran Sancho, Adolfo Suárez, que situó, por fin, a España en el siglo XX.

La tercera interpretación que yo doy al Quijote consiste en considerar que el modelo en el que se basó Cervantes para su personaje fue el mismísimo Carlos V, príncipe europeo, formado en ideales medievales y caballerescos, que se impuso como objetivo la recomposición del Imperio Carolingio y la defensa, a ultranza, de la fe católica frente al Imperio Otomano. Una vez conseguido el Imperio, gobernó su Europa de forma absurdamente itinerante, como si fuera La Mancha, acudiendo a solucionar los problemas donde se presentaban, hasta que, traicionado y acorralado, reventó y vino a morir, prematuramente, al único reino que le permaneció siempre fiel, Castilla. Y le fue fiel a pesar de su eterna ausencia pues siempre la gobernó por persona interpuesta. Solo vino en escasos momentos de descanso y siempre para recabar dineros y más dineros. Echó a la hoguera europea todos los hombres valiosos de España, sus riquezas hasta la ruina total, los galeones americanos cargados de oro y plata, las impagables deudas, que arrastramos durante generaciones y el futuro de España que estaba y sigue estando, en América, a la que siempre hemos dado la espalda. Podéis trasladar a Carlos V todas las características y defectos con que he descrito a Don. Quijote, pues mi interpretación es que Cervantes quiso hacer una enmienda a la totalidad al gobierno y personalidad de Carlos V que sumió a España en la miseria y la enredó, para siglos, en la cainita Europa. El árbol español, a partir de Carlos V, creció con mucho vigor pero torcido

No podemos esperar que Cervantes hiciera estas denuncias, tan sumamente subversivas que lo hubieran arrojado a una mazmorra a los diez minutos, ni que cortara el hilo que lo mantenía amarrado a una vida penosa pero que le permitía seguir escribiendo. Su denuncia fue tan sutil que ha pasado desapercibida a lo largo de cuatro siglos, pero, para mí, son estas interpretaciones las que hacen del Quijote una obra transcendente y profunda que, de otra manera, queda en una gran obra literaria de lectura amable y amena pero desvalorada por el tiempo. Si Cervantes hubiera querido limitarse a hacer la crítica de los libros de caballería se hubiera ceñido a ellos y a los que los leían. Y así empieza El Quijote que, desde la segunda salida, toma otros derroteros.

Rindo, aquí, mi humilde homenaje y desagravio a un español genial, ejemplo culmen de cómo esta patria madrastra trata a sus héroes. Y a sus más valiosos.


miércoles, 4 de mayo de 2016

Al gobierno se viene "aprendidos".

    
                    

Los políticos no han sido capaces de formar gobierno. No se puede culpar solo a ellos pues, como indica el resultado de las elecciones, España está profúndamente dividida. Por muy experto que sea el barman no se le puede pedir que haga un buen cóctel con ingredientes que no son miscibles. En el momento de la Transición había una fragmentación similar, pero el terror a la vuelta al pasado hizo entrar en razón a los líderes en busca de un acuerdo.
Esta división no viene tanto de la abundancia de ideas como del aumento de grupos y grupúsculos. En las ideas, hay una convergencia tal, que ha permitido, a los partidos, cambiar cromos intensamente. Todo es, ya, en Europa y en España, una gran socialdemocracia y vemos como la victoria de esta ideología ha vaciado a los partidos socialistas, que no logran encontrar un mensaje peculiar que transmitir.
Bien es verdad que no se pueden llamar ideas a los tópicos y eslóganes mitineros, con el estribillo del “cambio”, el “progresismo” y el “reformismo” con que nos han abrumado y nos volverán a exasperar. Y no digamos la falta de consistencia, se dice una cosa y la contraria en la misma frase, se hace un programa por la mañana y se vuelve del revés por la tarde, la linea roja de hoy se vuelve verde mañana y solo quedó una sin borrar, la de la integridad de la nación que a las ideologías comunistoides y a la contumacia independentista no les importa destruir.
Gran dificultad es la aparición de una nueva generación de políticos y líderes menores que, llevados por su afán de protagonismo, no se resignan a ser colas de león, creen llegada su hora y solo están todos de acuerdo en echar a Rajoy, un hombre en plena madurez y experiencia, que les afrenta con su comportamiento. Se comportan como adolescentes que están esperando que sus padres se marchen de viaje para empezar la fiesta que tienen programada. Nos hablan machacónamente del “cambio”, pero, en realidad, quieren decir “quítate tu que me pongo yo”.
No se ha hecho énfasis suficiente sobre la nula preparación de los candidatos. Solo he oído a Rajoy lanzar la alarma: “Al Gobierno hay que venir aprendido, no a aprender”. Pero, amigos, todos los que hoy hemos puesto ahí, con nuestro voto, dándose codazos para sentarse en la silla, van a aprender. El currículum de todos ellos no incluye la mínima gestión de nada ni en lo público ni en la empresa privada, en un momento en que en vez de revolución lo que hace falta es reforma y gestión (tecnocracia).
Todo se ha dicho, ya, de este trance y hemos tenido ocasión de conocer a los protagonistas hasta en los últimos recovecos de su biografía y personalidad. Tenemos elementos de juicio para valorarlos y amigos, el resultado es penoso. ¿No estais de acuerdo en que es una locura dejar el gobierno, tan complejo, de una nación como España en manos de gente tan poco formada y preparada?. ¿Como hemos llegado hasta aquí?. ¿Como no hay una alarma general, en los medios y en la opinión publica ante tamaño despropósito? ¿Es currículum suficiente para gobernar España el de estos aspirantes? ¿Cuantos puntos bajarían las acciones de una empresa del IBEX al anunciar que uno de ellos la dirigiría? ¿Dejaríais a alguno de ellos dirigir vuestro negocio o empresa familiar? ¿Pondríais en sus manos la administración de vuestros ahorros para la vejez?
Las dos legislaturas de Zapatero, al que elegimos dos veces, en vez de ser la vacuna, ha sido la dosis que ha enganchado a la sociedad española a la frivolidad. Tanto repitió que cualquiera podía llegar a Presidente del Gobierno que muchos lo han creído y ahora hay cola de aspirantes. Pero no son los mas cualificados sino los que tienen mas “morro”.
Ayer el CIS concluyó que los votantes evalúan a los partidos con poco más de tres puntos sobre diez. Entre muestras de desprecio mutuo, tácticas oportunistas y vetos irracionales, siguen perdiendo confianza a chorros. Esa es la razón por la que deberían tener una idea clara: tras el 26-J nada de lo ocurrido hasta ahora debe repetirse. 
En materia de gobierno todo cambio es sospechoso, aunque sea para mejorar...