lunes, 27 de julio de 2015

Magazine Club Vip España

TRAS LAS HUELLAS DE UN PRÍNCIPE 

Cuando se piensa en los Ruspoli, inmediatamente viene a la mente un lustroso pasado en Italia, principalmente en Florencia, de donde son oriundos la mayor parte de los miembros de este augusto apellido. Sus epopeyas y leyendas genealógicas los emparenta con una rama mucho más antigua que llega a perderse en el inicio de los tiempos. Pero hoy, en concreto, nos referiremos a uno de los Ruspoli más conocidos en nuestras redes y que llevan este apellido con honor y distinción, es decir, hablaremos de don Carlo Emanuele Ruspoli. Podríamos explayarnos sobre la nobleza de espíritu, corazón y títulos –muchos sin duda-, pero vamos a hacer más hincapié en una de sus facetas más ilustres y en su dominio exquisito y pertinente de las bellas letras. Ampliamente conocido por su trabajo literario, doctor en Arquitectura y hombre generoso, formado en la investigación histórica y genealógica, en su haber literario encontramos más de 17 títulos, todos ellos impregnados de ese elegante gusto casi renacentista, humanista por excelencia. Entre sus muchos títulos podemos destacar: Anécdotas y secretos de los linajes Borja, Téllez-Girón, Marescotti y Ruspoli; la serie de El Profeso y su última gran novela: El Profeso y la Parapsicología, ganadora, en 2015, del prestigioso premio internacional Rubén Darío. Hablar y leer a Ruspoli es un placentero viaje por las formas y el buen gusto, es sumergirse en un mundo ya inexistente pero maravilloso. Desde aquí queremos saludar muy cordialmente a don Carlo y convertir esta breve presentación en preámbulo de una entrevista exclusiva que preparamos con él y que esperamos disfruten todos nuestros lectores.

En el día de la entrega del premio Rubén Darío


martes, 21 de julio de 2015

Globalización



Otra vez he sido picado por un enjambre de avispas globalizadoras que me han producido un sarpullido que no puedo evitar rascar. Oigo decir a Rafael Fruhbeck de Burgos que en China estudian piano cuarenta y dos millones de personas que, naturalmente, interpretan a Mozart y Chopin lo que pone en evidencia, hasta que punto, China, como todos los países asiáticos emergentes, apuestan, sin vacilar, por emular la civilización occidental lo que hará, de ellos, rivales pero no enemigos, al contrario que la civilización musulmana que tiene un ingrediente sumamente agresivo respecto al resto. Leo un artículo en el que pronostican que cuando China alcance un nivel de riqueza de quince mil dólares por habitante, la presión de la sociedad, por alcanzar un sistema democrático, será irresistible. El liberalismo económico ya no podrá convivir con la dictadura comunista y desembocará en un sistema político homologable al de occidente. Encuentro un análisis de la sorprendente economía japonesa de la que no me resisto a exponer, aquí, unos pocos datos:


  • Su PIB, que fue abrasador en la época de despegue, lleva veinte años, prácticamente, sin crecer y el sueldo medio ha bajado, en ese tiempo.
  • Su deuda es la mayor del mundo. Mientras la de España es el 80% del PIB. la de Japón es el 230 %.
  • El índice Nikkei de la bolsa de Japón, que en 1990 estaba en 40000, está hoy en alrededor del 10000.

Sin embargo, sorprendentemente para mi, Japón es una de las tres naciones, del mundo, en que la riqueza está más repartida y el índice de paro no ha superado el 6% en los últimos veinte años lo cual parece indicar que Japón no está en crisis, como algunos dicen, sino mas bien en descanso después de superar la cima del desarrollo galopante que tuvo anteriormente, como China ahora, llegando a un equilibrio social envidiable.

Estas noticias, leídas últimamente, junto a otras informaciones almacenadas en mi disco duro, me llevan a nuevas reflexiones sobre la, tan temida para algunos e inevitable para todos, globalización y a hacer algunos pronósticos, aun sabiendo que esto es, solamente, un juego.

Lo que se está produciendo es un despegue de algunas naciones, paralizadas durante siglos, impulsadas, ahora, a alcanzar su potencial en recursos materiales y humanos lo que produce una alteración de la clasificación de las naciones por su riqueza.

Quizás el futuro de China, que ahora parece llamada, inconteniblemente, a ser la primera potencia económica del mundo, sea parecido al de Japón, Corea del sur, Taiwán, etc... y que al convertirse en una democracia, descanse en su crecimiento y su población reclame y consiga los mismos derechos que el de las sociedades occidentales con lo que su agresiva competitividad se atempere.

O tal vez, puede ser, que la hegemonía actual cambie de manos pues Estados Unidos, encontrará grandes obstáculos para ejercer su papel. Como todos los imperios anteriores encontrará cada vez más dificultades en financiar el poderío militar necesario para ello y para mantener la interminable guerra desplegada para impedir que el islamismo radical, enemigo irreconciliable de occidente, acabe por implantarse en el mundo árabe asumiendo el control de naciones y de armas de destrucción masiva.

Europa ha demostrado tener, en su historia, talento y audacia suficientes, pero sus naciones están en peligro de ser las grandes victimas de este fenómeno globalizador si no son capaces de materializar su sueño de unión y no es nada seguro que lo consigan en el tiempo preciso.

Este desafío globalizador ha logrado ya que algunas naciones europeas hayan ajustado sus economías para competir, pero ha sumido a otras en unas crisis tan negras, que es dudoso que sean capaces de llegar a integrarse plenamente, lo que las puede llevar, si no lo ha hecho ya, a ir condenadas a su suerte o incluso a quedar fuera de la Unión.

El ajuste que llamamos crisis está siendo duro pero tristemente inevitable, visto con perspectiva histórica, pues el ser humano se pierde y se malogra en la abundancia y la facilidad, aunque las tenga bien merecidas después de tantos siglos de dolores y miseria y solo saca lo mejor de si mismo en las dificultades. Triste sino.

jueves, 16 de julio de 2015

Proyecto Kraken de Douglas Preston

La inteligencia artificial (IA) es un área multidisciplinaria, que a través de ciencias como las ciencias de la computación, la matemática, la lógica y la filosofía, estudia la creación y diseño de sistemas capaces de resolver problemas cotidianos por sí mismas utilizando como paradigma la inteligencia humana. General y amplio como eso, reúne a amplios campos, los cuales tienen en común la creación de máquinas capaces de pensar. En ciencias de la computación se denomina inteligencia artificial a la capacidad de razonar de un agente no vivo. John McCarthy acuñó la expresión «inteligencia artificial» en 1956, y la definió así: “Es la ciencia e ingenio de hacer máquinas inteligentes, especialmente programas de cómputo inteligentes”.

  • Búsqueda del estado requerido en el conjunto de los estados producidos por las acciones posibles.
  • Algoritmos genéticos (análogo al proceso de evolución de las cadenas de ADN).
  • Redes neuronales artificiales (análogo al funcionamiento físico del cerebro de animales y humanos).
  • Razonamiento mediante una lógica formal análogo al pensamiento abstracto humano.

También existen distintos tipos de percepciones y acciones, que pueden ser obtenidas y producidas, respectivamente, por sensores físicos y sensores mecánicos en máquinas, pulsos eléctricos u ópticos en computadoras, tanto como por entradas y salidas de bits de un software y su entorno software.

Varios ejemplos se encuentran en el área de control de sistemas, planificación automática, la habilidad de responder a diagnósticos y a consultas de los consumidores, reconocimiento de escritura, reconocimiento del habla y reconocimiento de patrones. Los sistemas de IA actualmente son parte de la rutina en campos como economía, medicina, ingeniería y la milicia, y se ha usado en gran variedad de aplicaciones de software, juegos de estrategia, como ajedrez de computador, y otros vídeo juegos.

Esta nueva novela de Preston es muy entretenida, pero transmite un mensaje de preocupación por la posible aplicación de la IA a la industria bélica. 



miércoles, 15 de julio de 2015

Francesco Ruspoli, artista surrealista.

Os presento un primo, gran pintor surrealista, que está haciendo furor en el mundo del arte contemporáneo. Es un movimiento artístico y literario que surgió en Francia después de la Primera Guerra Mundial y que se inspira en las teorías psicoanalíticas para intentar reflejar el funcionamiento del subconsciente, dejando de lado cualquier tipo de control racional. Masson adoptó enseguida las técnicas del automatismo, hacia 1923-1924, poco después de conocer a Breton. Hacia 1929 las abandonó para volver a un estilo cubista. Por su parte, Dalí utilizaba más la fijación de imágenes tomadas de los sueños, según Breton, «...abusando de ellas y poniendo en peligro la credibilidad del surrealismo...»; inventó lo que él mismo llamó método paranoico-crítico, una mezcla entre la técnica de observación de Leonardo da Vinci, por medio de la cual, observando una pared se podía ver cómo surgían formas y técnicas de frottage; fruto de esta técnica son las obras en las que se ven dos imágenes en una sola configuración. Óscar Domínguez inventó la decalcomanía (aplicar gouache negro sobre un papel el cual se coloca encima de otra hoja sobre la que se ejerce una ligera presión, luego se despegan antes de que se sequen). Además de las técnicas ya mencionadas de la decalcomanía y el frottage, los surrealistas desarrollaron otros procedimientos que incluyen igualmente el azar: el raspado, el fumage y la distribución de arena sobre el lienzo encolado. Miró fue para Breton el más surrealista de todos, por su automatismo psíquico puro. Su surrealismo se desenvuelve entre las primeras obras donde explora sus sueños y fantasías infantiles (El Campo labrado), las obras donde el automatismo es predominante (Nacimiento del mundo) y las obras en que desarrolla su lenguaje de signos y formas biomorfas (Personaje lanzando una piedra). Arp combina las técnicas de automatismo y las oníricas en la misma obra desarrollando una iconografía de formas orgánicas que se ha dado en llamar escultura biomórfica, en la que se trata de representar lo orgánico como principio formativo de la realidad.
René Magritte dotó al surrealismo de una carga conceptual basada en el juego de imágenes ambiguas y su significado denotado a través de palabras poniendo en cuestión la relación entre un objeto pintado y el real. Paul Delvaux carga a sus obras de un espeso erotismo basado en su carácter de extrañamiento en los espacios de Giorgio de Chirico. El surrealismo penetró la actividad de muchos artistas europeos y americanos en distintas épocas. Pablo Picasso se alió con el movimiento surrealista en 1925; Breton declaraba este acercamiento de Picasso calificándolo de «...surrealista dentro del cubismo...». Se consideran surrealistas las obras del período Dinard (1928-1930), en que Picasso combina lo monstruoso y lo sublime en la composición de figuras medio máquinas medio monstruos de aspecto gigantesco y a veces terrorífico. Esta monumentalidad surrealista de Picasso puede ponerse en paralelo con la de Henry Moore y en la poesía y el teatro con la de Fernando Arrabal.
Otros movimientos pictóricos nacieron del surrealismo o lo prefiguran, como por ejemplo el Art brut. Y finalmente:
"Dalí aportó al surrealismo el llamado método paranoico-crítico, que consiste en la mezcla de imágenes creadas al azar con otras que le son obsesivas; la palabra surrealismo la empleó Apollinaire por primera vez en 1917".



lunes, 13 de julio de 2015

Emmanuela Dampierre y Ruspoli

Emanuela fue una prima muy querida. Tuve la suerte de visitarla poco tiempo antes de su muerte. Durante su vida muy desafortunada recibió muchos golpes, lo peor fueron las muertes de sus dos únicos hijos, Alfonso por un accidente de esquí y Gonzalo por una leucemia fulminante, así como la de su nieto mayor Francisco por un accidente de coche. Encontré este vídeo en YouTube y decidí colgarlo de mi blog, pese a que Emanuela murió en 2012. Aún conservo entre mis recuerdos su cariñosa carta de pésame cuando murió mi abuela paterna, tía política suya.

viernes, 10 de julio de 2015

Omar Sharif

Había tres leyendas que rodeaban al actor egipcio Omar Sharif: su buena mano con las mujeres, sus cabreos homéricos y que sus días empezaban al mediodía. Todas eran ciertos, y todas bien visibles. También sus gustos refinados, su apostura y su pasión por el bridge: esa sabiduría en el vivir y en la interpretación se han acabado hoy en El Cairo, donde la leyenda del cine ha fallecido esta tarde a los 83 años de un infarto de corazón en un hospital del barrio de Heluán, en el sureste de la ciudad, donde llevaba ingresado casi un mes. Según cuenta la agencia EFE, el arqueólogo egipcio y exministro de Antigüedades Zahi Hawas, amigo íntimo de Sharif, explicó al diario Al Ahram que el actor sufría de pérdida de apetito. Su negativa a ingerir alimentos -que provocó un deterioro de su salud, acuciado por su alzhéimer-  llevó a su hospitalización
Cualquier entrevista con el ídolo suponía primero esperar a que el protagonista de Doctor Zhivago, Che!, Funny girl, Orgullo de estirpe y de docenas de filmes egipcios, el hombre que surgía de la inmensidad del desierto en Lawrence de Arabia, firmara autógrafos a diestro y siniestro: hasta sus últimos días mantuvo su fama mundial. Nacido en Alejandría en 1932, con el nombre de Michel Demitri Chalhoub, el actor empezó en el cine en 1954 con Shaytan al-Sahra. Al año siguiente trabajó con su amigo el gran cineasta egipcio Youssef Chahine en Siraa Fil-Wadi (y fue al festival de Cannes en 1955). En poco más de seis años filmó 18 películas seguidas, y cuando el equipo de David Lean llegó en 1962 a Egipto a rodar parte de Lawrence de Arabia, allí estaba Sharif para encarnar al jerife Alí -personaje conseguido por su perfecto inglés, que para eso había estudiado en la Royal Academy of Dramatic Art de Londres-: su figura se lanzó en el cine mundial. Por ese drama ganó un Globo de Oro y su única candidatura al Oscar. Su segundo Globo de Oro le llegó con su otra colaboración con David Lean: Doctor Zhivago. Gracias a su físico, realizó bastantes personajes históricos (el Che Guevara, el zar Nicolás II y Genghis Khan son buenos ejemplos). Su único César, el gran galardón del cine francés, lo ganó con El señor Ibrahim y las flores del Corán en 2003, película que le recuperó para las nuevas generaciones.
Entre sus títulos más populares están La caída del imperio romano, Y llegó el día de la venganza, El Rolls-Royce amarillo, La conquista del imperio, La noche de los generales, El oro de Mackenna, Che!, Funny girl -en ese rodaje surgió su relación sentimental con Barbra Streisand-, Orgullo de estirpe, La isla misteriosa, Top Secret, El guerrero número 13 y Océanos de fuego
Sharif hablaba un español preciso: cuando ganó algo de dinero trajo a su familia a Madrid, y hasta la muerte de su madre, en 1998, el intérprete pasaba largas temporadas en España. "No he vuelto porque me duele mucho el recuerdo. Aunque tengo sobrinos y sobrinos nietos madrileños", recordaba en el festival de Granada en 2009. En Madrid, en el barrio de Salamanca, aún está abierta la tienda de camisas de algodón egipcio Sharif.
Nacido cristiano -se convirtió al islam para casarse-, Sharif hablaba mucho sobre el entendimiento entre religiones y al final se definía como ateo: "Aunque soy bondadoso y cuando las cosas me iban mal Dios me ponía películas para que volviera a ganar dinero. Sospecho que en España no me entenderían, y en Egipto me matarían". La mujer que logró su conversión religiosa fue la actriz Faten Hamama, a la que hasta su muerte consideró el gran amor de su vida, y con la que tuvo a su único hijo. Con ella se casó en 1955 y se divorció en 1974. Hamama falleció el pasado enero.
"De mi galanura", confesaba en Granada, donde recibió un premio del Festival de Cines del Sur, "ya no queda nada. Desde 2004 no tengo novia. Bueno, ahora sí, dos de 35 años, una en El Cairo y otra en París, pero quedamos para cenar de vez en cuando. Al acabar nos damos dos besos en la mejilla y cada uno a su casa".
El actor vivió siempre en hoteles, con pocas posesiones, y hasta 2006, como buen jugador apasionado, se movía de torneo en torneo de bridge. Hasta escribía de este juego de cartas en el Chicago Tribune. "Llegué a perder un millón de dólares en una noche. Lo dejé porque me he centrado en mis nietos. Mi hijo Tarek vive en El Cairo, y allí está con sus tres hijos". Aunque siguió trabajando hasta hace unos dos años, cuando le diagnosticaron alzhéimer (sus últimas películas, ambas de 2013, son Rock the Casbah y Un castillo en Italia, de Valeria Bruni Tedeschi), era muy crítico con su carrera. "Doctor Zhivago era mediana, la segunda parte de El señor Ibrahim y las flores del Corán sobraba... Sólo salvaría algunas de mis primeras películas con Chahine y Lawrence de Arabia". Ya no veía cine. "Sólo me atraen en la tele los filmes mudos de Chaplin".
Además de actor, Omar Sharif fue también, como dije antes, un gran jugador de bridge. Solía participar a campeonatos siendo pareja del campeón mundial italiano Belladonna. Le conocí hacia 1970 en Roma, precisamente en un selecto club de la capital, durante un torneo. Yo jugaba como pareja de mi madre, una jugadora muy experta. Cuando se sentaron Sharif y Belladonna a nuestra mesa, tras las presentaciones que nos dejaron estupefactos, empezamos a jugar. Nunca había jugado contra campeones y me puse muy nervioso. En una mano cometí un error en la subasta, precisamente por mi estadoHabía tres leyendas que rodeaban al actor egipcio Omar Sharif: su buena mano con las mujeres, sus cabreos homéricos y que sus días empezaban al mediodía. Todas eran ciertos, y todas bien visibles. También sus gustos refinados, su apostura y su pasión por el bridge: esa sabiduría en el vivir y en la interpretación se han acabado hoy en El Cairo, donde la leyenda del cine ha fallecido esta tarde a los 83 años de un infarto de corazón en un hospital del barrio de Heluán, en el sureste de la ciudad, donde llevaba ingresado casi un mes. Según cuenta la agencia EFE, el arqueólogo egipcio y exministro de Antigüedades Zahi Hawas, amigo íntimo de Sharif, explicó al diario Al Ahram que el actor sufría de pérdida de apetito. Su negativa a ingerir alimentos -que provocó un deterioro de su salud, acuciado por su alzhéimer-  llevó a su hospitalización.
Cualquier entrevista con el ídolo suponía primero esperar a que el protagonista de Doctor Zhivago, Che!, Funny girl, Orgullo de estirpey de docenas de filmes egipcios, el hombre que surgía de la inmensidad del desierto en Lawrence de Arabia, firmara autógrafos a diestro y siniestro: hasta sus últimos días mantuvo su fama mundial. Nacido en Alejandría en 1932, con el nombre de Michel Demitri Chalhoub, el actor empezó en el cine en 1954 con Shaytan al-Sahra. Al año siguiente trabajó con su amigo el gran cineasta egipcio Youssef Chahine en Siraa Fil-Wadi (y fue al festival de Cannes en 1955). En poco más de seis años filmó 18 películas seguidas, y cuando el equipo de David Lean llegó en 1962 a Egipto a rodar parte de Lawrence de Arabia, allí estaba Sharif para encarnar al jerife Alí -personaje conseguido por su perfecto inglés, que para eso había estudiado en la Royal Academy of Dramatic Art de Londres-: su figura se lanzó en el cine mundial. Por ese drama ganó un Globo de Oro y su única candidatura al Oscar. Su segundo Globo de Oro le llegó con su otra colaboración con David Lean: Doctor Zhivago. Gracias a su físico, realizó bastantes personajes históricos (el Che Guevara, el zar Nicolás II y Genghis Khan son buenos ejemplos). Su único César, el gran galardón del cine francés, lo ganó con El señor Ibrahim y las flores del Corán en 2003, película que le recuperó para las nuevas generaciones.
Entre sus títulos más populares están La caída del imperio romano, Y llegó el día de la venganza, El Rolls-Royce amarillo, La conquista del imperio, La noche de los generales, El oro de Mackenna, Che!, Funny girl -en ese rodaje surgió su relación sentimental con Barbra Streisand-, Orgullo de estirpe, La isla misteriosa, Top Secret, El guerrero número 13 y Océanos de fuego.Sharif hablaba un español preciso: cuando ganó algo de dinero trajo a su familia a Madrid, y hasta la muerte de su madre, en 1998, el intérprete pasaba largas temporadas en España. "No he vuelto porque me duele mucho el recuerdo. Aunque tengo sobrinos y sobrinos nietos madrileños", recordaba en el festival de Granada en 2009. En Madrid, en el barrio de Salamanca, aún está abierta la tienda de camisas de algodón egipcio Sharif.
Nacido cristiano -se convirtió al islam para casarse-, Sharif hablaba mucho sobre el entendimiento entre religiones y al final se definía como ateo: "Aunque soy bondadoso y cuando las cosas me iban mal Dios me ponía películas para que volviera a ganar dinero. Sospecho que en España no me entenderían, y en Egipto me matarían". La mujer que logró su conversión religiosa fue la actriz Faten Hamama, a la que hasta su muerte consideró el gran amor de su vida, y con la que tuvo a su único hijo. Con ella se casó en 1955 y se divorció en 1974. Hamama falleció el pasado enero.
"De mi galanura", confesaba en Granada, donde recibió un premio del Festival de Cines del Sur, "ya no queda nada. Desde 2004 no tengo novia. Bueno, ahora sí, dos de 35 años, una en El Cairo y otra en París, pero quedamos para cenar de vez en cuando. Al acabar nos damos dos besos en la mejilla y cada uno a su casa".
El actor vivió siempre en hoteles, con pocas posesiones, y hasta 2006, como buen jugador apasionado, se movía de torneo en torneo de bridge. Hasta escribía de este juego de cartas en el Chicago Tribune. "Llegué a perder un millón de dólares en una noche. Lo dejé porque me he centrado en mis nietos. Mi hijo Tarek vive en El Cairo, y allí está con sus tres hijos". Aunque siguió trabajando hasta hace unos dos años, cuando le diagnosticaron alzhéimer (sus últimas películas, ambas de 2013, son Rock the Casbah y Un castillo en Italia, de Valeria Bruni Tedeschi), era muy crítico con su carrera. "Doctor Zhivago era mediana, la segunda parte de El señor Ibrahim y las flores del Corán sobraba... Sólo salvaría algunas de mis primeras películas con Chahine y Lawrence de Arabia". Ya no veía cine. "Sólo me atraen en la tele los filmes mudos de Chaplin".
Además de actor, Omar Sharif fue también un gran jugador de bridge. Solía participar a campeonatos siendo pareja del campeón mundial italiano Belladonna. Le conocí hacia 1970 en Roma, precisamente en un selecto club de la capital, durante un torneo. Yo jugaba como pareja de mi madre, una jugadora muy experta. Cuando se sentaron Sharif y Belladonna a nuestra mesa, tras las presentaciones que nos dejaron estupefactos, empezamos a jugar. Nunca había jugado contra campeones mundiales y me puse muy nervioso. En una mano cometí un error en la subasta, precisamente por mi estado de excitación, interviniendo sin tener las cartas para ello. Los adversarios consideraron mi intervención como un barrage y no cumplieron con el contrato, obteniendo un top para nosotros. Cuando acabamos, los dos señores se levantaron y cumplimentaron a mi madre diciendo: 
- Nosotros solemos presentarnos para impresionar nuestros adversarios que, por regla general, juegan atemorizados, pero su hijo nos ha cazado con una defensa insospechada. ¡Enhorabuena! 
Al final mi madre y yo resultamos segundos en el premio que ganaron precisamente Sharif y Belladonna... 
Pasaron los años y no volví a ver a ninguno de los dos, pero veinticinco años después coincidí en Casa Lucio, típico restaurante de Madrid, con Sharif que estaba cenando con su nuera. Le saludé y ¡sorpresa! Omar aún se acordaba de aquella jugada. Me presentó a su nuera y me trató como a un viejo amigo. Estuvimos conversando un buen rato. Le presenté a mi mujer y a unos amigos que cenaban con nosotros. 
Hace un par de meses estuve cenando en un restaurante italiano de su hijo Tarek en Zamalek, El Cairo, pero ni él ni su hijo estaban, una pena.
¡Descansa en paz, viejo amigo!